Carreteras más seguras para circular mejor en la región del Gran Este

Carreteras más seguras, puentes renovados y desplazamientos más fiables: la Región del Gran Este pone en marcha un amplio programa de modernización de su red viaria. Con más de 2.100 millones de euros de inversión previstos de aquí a 2035, pretende mejorar de forma sostenible las condiciones de circulación. Para financiar este proyecto, el 2 de abril de 2027 entrará en vigor una tasa ecológica para los vehículos pesados
 

Grandes inversiones para unas carreteras más seguras

Desde el 1 de enero de 2025, la Región del Gran Este se encarga de la gestión de 525 kilómetros de carreteras nacionales y autopistas, entre las que se encuentran la A31, la A33, la RN4 y la RN52. Estas vías, esenciales para los desplazamientos diarios y la actividad económica, requieren hoy en día importantes obras de renovación.

Ante el envejecimiento de las infraestructuras, la Región ha decidido actuar sin demora. Así, se invertirán más de 2.100 millones de euros de aquí a 2035 para renovar las calzadas y los puentes, garantizar la seguridad de los itinerarios, modernizar las áreas de descanso y mejorar la gestión del tráfico.

El objetivo: anticiparse al deterioro en lugar de tener que realizar obras de emergencia, garantizando al mismo tiempo desplazamientos más seguros y fluidos para los usuarios.
 

Una eco-contribución para vehículos pesados a partir de abril de 2027

Para acompañar estas inversiones, la Región pone en marcha una eco-contribución para vehículos pesados (ECPL), aplicable a partir del 2 de abril de 2027 en los 525 kilómetros de la red regional.

Esta tasa se aplicará únicamente a los vehículos pesados de más de 3,5 toneladas que transporten mercancías, tanto franceses como extranjeros. Su importe se calculará en función de los kilómetros recorridos, el peso del vehículo y su rendimiento medioambiental, con una tarifa media de 15 céntimos por kilómetro.

Los turismos no se verán afectados, ni tampoco las furgonetas, la maquinaria agrícola ni el transporte público.

En una región situada en la encrucijada de Europa, donde el 70 % del tráfico de vehículos pesados es extranjero, esta medida tiene por objeto hacer que los usuarios de la red participen en su mantenimiento. Los ingresos se destinarán íntegramente a la financiación de las infraestructuras viarias y al apoyo a la transformación del transporte de mercancías.
 

Medidas de apoyo a los profesionales

Consciente de los retos económicos a los que se enfrentan las empresas del territorio, la Región prevé varias medidas de apoyo.

Las exenciones y ayudas específicas permitirán, en particular, apoyar a los sectores de la agricultura, la viticultura y la silvicultura, que dependen especialmente del transporte por carretera. Las pequeñas y medianas empresas industriales y artesanales también podrán beneficiarse de ayudas para mitigar los sobrecostes más importantes.

Por su parte, se prestará apoyo a los transportistas para la instalación de los equipos necesarios para la «eco-contribución» y para la modernización de sus vehículos.
 

Un transporte más moderno y menos contaminante

Más allá del mantenimiento de las carreteras, la Región desea acelerar la transición energética del transporte de mercancías.

Varias ayudas fomentarán la adquisición de camiones menos contaminantes, la conversión de los vehículos existentes y el desarrollo de infraestructuras de recarga eléctrica o de abastecimiento de biocombustibles. De este modo, algunas empresas podrán beneficiarse de hasta 100 000 € de ayuda para la adquisición de un camión de cero emisiones.

El desarrollo del transporte ferroviario de mercancías también constituye una prioridad, con 101 millones de euros destinados a obras entre 2027 y 2035 para mantener y desarrollar las líneas ferroviarias de mercancías de corto recorrido.

A través de esta estrategia, la Región de Gran Este persigue un objetivo: mantener y modernizar sus carreteras, al tiempo que prepara una movilidad más sostenible, al servicio de los habitantes y de la economía regional.